Reseña de Vindicta

VV. AA.

Antología negrocriminal

16/04/2020
Cubierta Vindicta: III Antología Negrocriminal Cruce de Caminos
FICHA TÉCNICA

 

Título: Vindicta: III Antología Negrocriminal Cruce de Caminos

Autor: VV. AA.

Nº de páginas: 212

Editorial: Publicación independiente

Fecha publicación: marzo de 2020

José Javier Navarrete - blog de novela negra
JOSÉ JAVIER NAVARRETE

¿Se debería reseñar un libro en el que se ha participado?

En la Nochevieja de 2019 envié un relato titulado Plan de sábado para participar en la convocatoria de relato negrocriminal Cruce de Caminos 2019 que organizaba David Gómez Hidalgo a través de su blog. Como no podía ser de otra forma, ese era el último día de plazo y a punto estuve de tener una uva en la boca cuando pinché en el avioncito de enviar, en realidad cuatro horas antes. La cuestión es que llegué demasiado justo y casi sin tiempo para la revisión, así que mi esperanza de que fuese elegido tendía a cero. Lo podría expresar con un límite, pero puede que tú seas uno de esos que acabó odiándolos —no es el caso de David—.

El doce de febrero, cuando esta pesadilla que estamos viviendo no era más que una posibilidad, vi un tweet de David en el que anunciaba que ya tenía la lista de relatos seleccionados y que sus autores ya habían sido notificados. Vuelco. Recapacité: «Estoy fuera». El día anterior había mirado la bandeja de entrada y allí no estaba el correo, pero cabía la posibilidad de que hubiese llegado después de mi última comprobación. Por fortuna así fue y me hizo gran ilusión porque el premio era ver publicado el relato. Es el primero y como tal tiene algo de especial.

Te estarás preguntando a que viene tanto rollo si esto es una reseña. Pues viene porque no será una de mis reseñas habituales: mi ilusión compromete la objetividad. Mi cabeza no da para mucho, y menos en estos días, así que ante esta tesitura me planteé dos opciones: no hacer la reseña o hacerla de una forma aséptica. No hace falta que te diga cuál ha sido mi decisión. Me guardaré las opiniones y me dedicaré a la información (como muchos periodistas deberían hacer, excepto en la sección de opinión).

Lo fácil hubiese sido optar por la primera de las opciones, pero teniendo en cuenta que publicaciones del tipo Vindicta —independiente y relatos, ¿combinación suicida?— necesitan de la autopromoción, me ha parecido que lo conveniente sería lanzarme a la piscina y, además, como diría Richi, el protagonista de mi relato: «¡Y qué cojones!, porque se lo merece». Que conste que esta opinión es de Richi y no mía.

Vivir del cuento

En España no es fácil vivir del cuento. No me estoy refiriendo a esos hombres y mujeres que ves en la tele y que sí que lo hacen, estoy hablando de los escritores que se prodigan en el género del cuento o relato breve. Prefiero hablar de cuento porque la nostalgia me vence con facilidad y me hace viajar a una infancia en la que los cuentos salían de un altavoz. Era la tapa de uno de aquellos tocadiscos maleta de la marca Iberia.

Me rio de los audiolibros actuales, con sus formatos de última generación reproducidos en dispositivos electrónicos de reducido tamaño. Aquellos cuentos tenían como soporte los vinilos de una época que carraspeaban como si fuese tu abuelo el que te lo contase. Porque esa es una de las virtudes del cuento, que se puede contar y, por lo tanto, es lo más cercano a la tradición oral precursora de la literatura.

Vale, acepto pulpo como animal de compañía. Los cuentos han abandonado ciertos cánones primigenios y han ido explorando los límites en los que antaño se podían sentir constreñidos. Han abandonado el universo de los decálogos que los encorsetaban y se han dedicado a explorar nuevos confines. Puedes encontrarte con cuentos que difícilmente podrías contar, porque esa anécdota en la que se basaban ha desaparecido y pueden estar más cercanos a la poesía que a la prosa.

Esta heterodoxia implica una ventaja en el caso de las antologías y es que puedes encontrarte con una diversidad que hace mucho más interesante su lectura. La clave de la antología está en la variedad, es lo que hace de ella un artefacto potente que lo diferencia de la novela. Pero no solo eso, las técnicas de ambos géneros son diferentes, y desde mi punto de vista, hace del género del cuento un paraje más arduo para el escritor.

Preferimos la novela

No, no es fácil escribir un buen cuento y, mucho menos, que lo valoren.

El lector español tiene predilección por la novela, por eso digo que en España es difícil vivir del cuento. Yo era uno de esos hasta que descubrí lo que me perdía. No es que no hubiese leído ninguno; Borges, Cortázar, Chejov y otros autores no me eran desconocidos en su faceta cuentística. Pero no había tenido nunca un verdadero interés en el género hasta que comencé a escribir y decidí abrir nuevos horizontes.

En la actualidad es extraño que trascurra un día sin que lea un cuento. Los suelo intercalar entre mis lecturas de novela y a veces es mi única dieta. He descubierto innumerables autores, en su mayoría americanos, de una punta a la otra del continente, donde la tradición cuentística está muy arraigada. En España esto no sucede y son pocos los autores que se prodigan en este género como actividad literaria principal y no como simple incursión.

En tiempos recientes, con la eclosión de los talleres de escritura, algunos de ellos impartidos por autores hispanoamericanos, y un ingente número de concursos, comienzan a aparecer escritores más centrados en el género breve. Por desgracia, en muchos de los casos, su paso es solo un trampolín para alcanzar la meta de la novela, pero como he dicho, en España es difícil vivir del cuento.

Y por fin Vindicta

Antes de que mi escritura ampliase mis gustos lectores había un autor cuya obra, eminentemente cuentística, había pasado por mi vista y mano casi al completo, estoy hablando de Edgar Allan Poe. No hace mucho volví a mis orígenes e hice pasar sus cuentos por mis oídos, esta vez sin el tocadiscos, he caído en el influjo de la modernidad y ahora los escucho en el coche. Poe fue un maestro del relato, pero también el precursor y, para muchos, origen del género policial-negro-negrocriminal-llamémoslo x. En Poe convergen el género del cuento y el negrocriminal, una rara avis en nuestros tiempos, ya que se prodigan pocos autores, y mucho menos de fama, aunque también los hay, pero lo hacen como incursiones pasajeras.

David Gómez Hidalgo, en su papel de promotor literario, ha venido dedicando parte de su tiempo a solventar esta deficiencia y gracias a él, con el permiso de los autores, podemos disfrutar de esta antología que es ya la tercera.

Vindicta: III Antología Negrocriminal Cruce de Caminos, es una obra compuesta por un prólogo de Pablo Poveda y once relatos de otros tantos autores que aportan esa variedad a la que antes hacía referencia. Hay relatos de muy distinta extensión, de temáticas diferentes, cada uno con un estilo propio, de autores conocidos y otros absolutamente novatos, como es mi caso.

Pero dentro de esa diversidad me parece interesante, y esto es opinión mía —opinión de carácter general no particular, ya he dicho que las opiniones sobre Vindicta las reservo para Richi—, que las antologías estén vertebradas por un hilo conductor, en nuestro caso está claro que es el género negrocriminal, pero, además, como extra, por la selección que realizó David, sin ser un criterio, muchos de los relatos resultaron tener algún tipo de relación con la venganza, de ahí el título.

El fuego de la venganza

Este es el tema del que versa el prólogo de Vindicta, pero es un asunto que me incita a la reflexión y no puedo dejar pasar la oportunidad para hablar de él.

No te preocupes que no pretendo realizar un ensayo sobre esta materia. Mi incapacidad para abordarlo con seriedad te librará de una afrenta de la que con toda seguridad querrías vengarte. Pero no por ello, cuando pienso en la venganza, se me vienen a la cabeza palabras como justicia, tribunal, resarcimiento, equilibrio, proporcionalidad y muchas otras que te ahorraré. La venganza es un sentimiento tan complejo como humano, tal vez por esto sea uno de los temas fundamentales de la literatura y en especial del género negrocriminal.

La mayoría de nosotros ha jugueteado con la venganza, casi siempre por asuntos nimios, pero, aun así, ha sido capaz de parasitar todos nuestros pensamientos durante cierto tiempo. Por fortuna, son muchos menos los que han experimentado ese sentimiento como una necesidad vital, como ese fuego que tan solo puede extinguirse de una forma. Esta venganza en mayúsculas es la que interesa al escritor, la misma que la sociedad pretende eliminar, como tantos otros instintos y emociones que considera nocivos para la convivencia. Pero este intento de domar al animal salvaje me conduce a la siguiente pregunta: ¿qué ocurriría si la venganza llevase asociada la impunidad? Ninguna de las respuestas que logro formular me consuela.

No me gusta la venganza, pero entiendo la necesidad de resarcimiento, de la búsqueda del equilibrio perdido. Tal vez porque lo entiendo me gusta fantasear con ella en el plano literario, al igual que a tantos otros. La figura del justiciero tiene un cierto halo romántico, desde el punto de vista del sistema legal no deja de ser un delincuente, pero es casi inevitable sentir empatía, a pesar de que seamos conscientes de que lo dañado no podrá ser restituido, a pesar de que la revancha sea desproporcionada. Aun con todas sus consecuencias nocivas, no se le puede negar un efecto sanador. Es difícil sentir picor y no rascarse, ya me entiendes.

Por todos estos motivos no me ha extrañado que algunos de nosotros, los autores de Vindicta, hayamos abordado la venganza desde distintos puntos de vista, con profundidades diferentes, haciéndola protagonista o tratándola de soslayo, algunas servidas como plato caliente, otras como frío.

Pero esta coincidencia en la venganza no es la única, también existe otra, y es que los puntos de vista en los relatos rara vez son los de un policía o equivalente, son más comunes aquellos en los que vemos la historia a través de los mismos delincuentes u otros personajes.

Creo que ha llegado el momento de dejar de lado lo general y hablarte de cada uno de ellos, eso sí, de manera breve, es lo que tiene hablar de relatos.

Marchando una de cuentos

No todo va a ser venganza, en esta antología también encontrarás viejos policías, algo de mafia, un homenaje a un clásico de Tarantino y mucho más.

Como te he dicho, tan solo mostraré unas pinceladas de cada uno de los relatos, pero para compensar te ofrezco a cambio una imagen para cada uno de ellos.

Prólogo

Pablo Poveda

Tambor Vacío

Laura Pérez Caballero

Todos piensan que eres estúpida, ¡qué putada!

¿Qué haremos ahora, Amanda?

Enrique de la Cruz

La vida como prostituta no es fácil, pero aún se puede complicar más.

El Mustang

Alejandro Moreno Sánchez

El coche de tus sueños se puede convertir en una pesadilla.

La Virgen santísima y yo

Mario Marín

Madre, tú y yo lo sabemos.

Regalos de Navidad

Manuel J. Linares

Navidad, un sueño de niños y una pesadilla de adultos.

Un mal día para dejar de fumar

David Gómez Hidalgo

Un tributo a Reservoir Dogs.

Artículos de jardinería

Nuria Martínez

No soporto al vecino.

El último caso de Eugenio Agenjo

Juanma Ramírez

Hoy por ti, mañana por mí.

Retiro forzoso

Willian C. Rilley

Unos sicarios refrescantes.

Plan de sábado

José Javier Navarrete

Una oportunidad para regresar de entre los muertos en vida.

Tinta roja

Alicia del Rosario

La mafia también tiene madrinas.

Y colorín colorado…

Como ya te advertí, no ha sido una reseña de las habituales, he inventado las enseñas, una mezcla de ensayo y reseña. Siento que se me haya ido la olla con tanto cuento, pero me he quedado a gusto, que es una de las funciones de un blog.

Si creías que te habías librado de un último embate, siento desilusionarte, mi propósito de hoy es convencerte de que le des al cuento para que algunos podamos vivir de él. Si no tienes tiempo para leer novela, pásate al cuento, muchos de ellos son como un combate de Mike Tyson, duran poco y acaban en KO.

Pero es que, además, como te he dicho antes, uno de los puntos fuertes de las antologías es la variedad. Un buen libro de relatos es como un parque de atracciones, tal vez no tenga la gran montaña rusa que puede ofrecer la novela, pero que no te quepa duda, te vas a montar en un montón de atracciones, y algunas de ellas te dejarán sin aliento.

Si te decides a leer Vindicta, me gustaría que me contaras en los comentarios si te has montado en alguna de esas atracciones. No te cortes y dispara.

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Fuentes de imágenes

Cubierta Vindicta:
Diseño: Alicia del Rosario

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