Los placeres del cuerpo y los castigos de la mente

Reseña: Permafrost

Eva Baltasar

26/08/2019
Cubierta novela Permafrost

JOSÉ JAVIER NAVARRETE

Permafrost es la primera novela de Eva Baltasar y una consecuencia directa de la terapia recomendada por una psicóloga. En una entrevista que le hicieron en Página Dos, la autora contaba como la novela había surgido de un diario que le había recomendado escribir su terapeuta. Decidió abandonar la terapia y escribir la novela. Como se le quedaron temas en el tintero, se ha comprometido a completarla con otras dos novelas.

 Según el diccionario de la RAE, permafrost es una capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares. En palabras de la autora, es una metáfora de la protagonista, la cual tiene una capa helada que la aísla y a la vez la protege de una realidad que ella percibe como agresiva.

 Esta protagonista, cuyo nombre desconocemos, narra en primera persona su historia, más basada en las emociones y los sentimientos que en los propios hechos. Esto nos ayuda a conocer a una mujer lesbiana, que rechaza el compromiso en todas sus variantes, llena de contradicciones y con un vacío existencial cuyo origen se le escapa al lector.

 La rodean su madre y su hermana, transportadas a una felicidad artificial por un tren de ansiolíticos y antidepresivos. Ella huye de la familia y de la medicación. Prefiere enfrentarse a esa cara mala que el día a día ofrece, aunque sea desde el interior de esa capa helada, aunque a veces se vea dominada por sus ilusiones suicidas. Unas ilusiones que recorren todo el abanico de modos de quitarse la vida, incluso el del suicidio por muerte natural.

 La línea temporal de la narración se ve rasgada una y otra vez por la cuchilla que la protagonista querría ver hundirse en sus antebrazos. Pasaremos de unas etapas a otras de su vida sin orden ni concierto aparente, con la única finalidad de ir descubriendo a la mujer que se esconde debajo de esa armadura helada.

Seremos testigos del despertar al sexo y a la homosexualidad durante su pubertad, contados con la naturalidad y la explicitud que acompañan al tema durante toda la novela. También viajaremos a su etapa universitaria, cuando cursaba Historia del Arte, esa carrera que una vez acabada le pareció una pérdida de tiempo, pero que había estudiado porque su madre la había convencido de que su verdadera vocación, Bellas Artes, no era para ella:

«Si no sabes hacer ni un retrato con un seis y un cuatro», repetía mamá con aquel sincero interés con que mantenía mi amor propio en las lindes de una forma de vida vegetal. «Quizá sí», terminé admitiendo. ¡Oh! La duda, la duda es la primera grieta en el propio permafrost.

Iremos descubriendo sus contradicciones: odia el contacto humano, pero ama el sexo:

…me vienen arcadas con solo pensar en tocar otros cuerpos, siempre que no sea para follarlos.

También seremos espectadores de su adhesión absoluta a la falta de compromiso. No quiere comprometerse con sus parejas:

He tenido amantes fabulosas, pero nunca me lo han parecido tanto como el día en que las he dejado.

El matrimonio, como la serpiente de coral, no siempre es venenoso, pero es preferible no acercarse a él por si acaso.

Tampoco lo hace con la maternidad:

Juro por todos los dioses no tener hijos, lo juro cien y mil veces. Lo necesito.

Y mucho menos con la familia.

Su hermana es su polo opuesto. Está casada, tiene hijos y es feliz, al menos es lo que ella no se cansa de repetir. La medicación tiene mucho que decir en ese tema, pero a ella no parece importarle. A pesar de esa divergencia, las vidas de ambas han transcurrido de igual manera, de eso se ha encargado su madre. Esa madre tóxica las manipula a las dos, tratando de encaminarlas hacia el destino que ella les tiene reservado, o al menos es lo que le gustaría.

Conociéndola como la conoces ahora: ¿crees que habrá algo capaz de fundir el permafrost?

Se trata de una novela corta, de lectura sencilla, pero en la que resulta necesario pararse de vez en cuando para recapacitar sobre lo leído. Muy bien escrita, se nota que la carrera literaria de Eva Baltasar se ha desarrollado en el mundo de la poesía. Muy recomendable para una tarde de lluvia.

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Fuentes de imágenes

Fotografía de cabecera y de fondo:
Autor: Henryk Niestrój
Alojamiento: Pixabay

Fotografía de cubierta:
Autor: Thomas Rusch

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