Reseña de Lejos del corazón

Lorenzo Silva

I+D+I criminal

21/08/2019
Cubierta novela Lejos del corazón
FICHA TÉCNICA

Título: Lejos del corazón

Autor: Lorenzo Silva

Nº de páginas: 384

Editorial: Ediciones Destino

Fecha publicación: 24 de junio de 2018

SINOPSIS

Bevilacqua y Chamorro viajan en esta ocasión, junto al resto del equipo, a la zona del Campo de Gibraltar. Tienen que investigar el secuestro de un joven empresario informático, presunto ciberdelincuente que está siendo investigado. Su desaparición parece relacionada con sus actividades empresariales, teoría que toma más cuerpo cuando desaparece un empleado suyo. Criptomonedas, phishing, drogas, contrabando de tabaco. Lo nuevo y lo viejo unido por el blanqueo de capitales.

EL AUTOR

Lorenzo Manuel Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en Madrid. Estudió Derecho en la Universidad Complutense y tuvo varios empleos relacionados con esta formación. Ha escrito unos cuantos cientos de relatos y artículos, un puñado de ensayos literarios e históricos, varios libros de poesía, una obra dramática, un par de libros de viajes y una treintena larga de novelas, algunas de las cuales han recibido diferentes premios. El 21 de mayo publicó, junto a Noemí Trujillo, su última novela, Si esto es una mujer.

JOSÉ JAVIER NAVARRETE

Feliz aniversario

Con la publicación de Lejos del corazón se cumplía el vigésimo aniversario del comienzo de este proyecto de Lorenzo Silva, la undécima entrega de la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro. No tengo la perspectiva de aquellos que han devorado todos los libros, ya que tan solo he leído La marca del meridiano, Tantos lobos y, por supuesto, Lejos del corazón. Desconozco la evolución de los personajes a lo largo de estos veinte años, pero sí que puedo decir que, en esta última entrega, Bevilacqua es una víctima de la nostalgia y del paso del tiempo. Tan solo hay que leer el primer párrafo de la novela para darse cuenta:

       Quizá el mayor reto del arte de vivir consista en haber descubierto una manera de seguir prendido a los días cuando la vida empieza a mandarte señales de que has empezado a serle prescindible. Y quizá no exista una señal comparable a la que me tocó recibir aquella mañana en la explanada barrida por el viento glacial que bajaba de la sierra: la de ver a uno como tú, pero mejor armado, más limpio y con más hambre de todo, en el sitio exacto que tú ocupaste años atrás.

Ese uno como tú es Andrés, el hijo de Bevilaqua, y la explanada es el patio de armas de la academia de guardias civiles y suboficiales de Baeza. Andrés está a punto de jurar bandera y convertirse en uno como su padre. Padre que asiste al acto junto a su anciana madre, debatiéndose entre el desasosiego y el orgullo. Pero no todo el desasosiego se debe a la decisión de su hijo, la presencia de su exmujer y su actual marido, que se mantienen a una distancia de seguridad, también aportan su granito de arena. Una vibración en el bolsillo del pantalón será el pistoletazo de salida para el nuevo caso de la pareja de guardias civiles más famosa del panorama literario español.

Operación Supermán

En esta ocasión la pareja tendrá que desplazarse a la zona del Campo de Gibraltar, donde el empresario informático, Crístofer González Sanmartín, ha sido secuestrado en San Roque hace un par de días. Su familia ha pagado un rescate de ciento veinte mil euros, cantidad exacta que el secuestrado tenía guardada en su casa dentro de una mochila. La familia ha cumplido, pero los secuestradores no. El paso del tiempo juega en contra de la posibilidad de encontrar con vida a Crístofer, cuyo nombre ha originado que Bevilacqua bautice la operación como Supermán, en honor de Christopher Reeve, el actor que los que tenemos la edad del guardia civil siempre asociaremos con la aparición del superhéroe en la gran pantalla.

El secuestrado está siendo investigado por unos presuntos delitos cometidos al amparo del anonimato de la red. Todo apunta a que su desaparición pueda estar relacionada con estos asuntos sucios y que el dinero que exigen los secuestradores fuese el que tenía el empresario en su casa no induce a pensar de otro modo.

La complicación del caso aumenta cuando desaparece uno de los trabajadores de Crístofer que también está siendo investigado. En esta ocasión no hay petición de rescate y todo apunta al peor de los desenlaces.

Acelerones y frenazos en la trama, aderezada con momentos de acción en agua y tierra, nos conducen hasta el final de la novela.

La delincuencia de siempre y la que acaba de llegar

Silva aprovecha este caso de la pareja Bevilacqua y Chamorro para poner sobre la mesa la tecnologización de la delincuencia. Los empresarios del crimen han decidido abrir un departamento de I+D+I.

bitcoin

Bitcoin – Dinero P2P de código abierto.

Imagen de Sinisa Maric en Pixabay

La red y sus peligros ya los había abordado el autor en Tantos lobos, esos cuatro relatos en los que Internet y las redes sociales desempeñaban un papel fundamental en los crímenes allí cometidos. Pero en esta ocasión profundiza en los cibercriminales, esa nueva estirpe de delincuentes de guante blanco, el futuro del delito, la nueva, o no tan nueva, amenaza para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Leeremos sobre bitcoins y otras monedas virtuales, de tarjetas monedero, de encriptación, de phishing y otra diversidad de términos que comienzan a formar parte de nuestro día a día. Un tipo de delincuencia en el que el sufrimiento de la víctima no es palpable.

       —Hay algo siniestro en la despersonalización del daño —dije—. El buen Dios no debería dejar que se pueda joder a otro sin verle llorar, sin oír sus gritos, sin sentir su dolor y cargarlo en la memoria.

Pero no todo el mal procede el mundo virtual, también leeremos sobre narcotráfico, contrabando de tabaco y blanqueo de capitales, entre otras lindezas. Lo nuevo y lo viejo se funde en territorio comanche. Esa área cercana al Estrecho donde los criminales parecen campar a sus anchas, donde el silencio se compra y la delación es el peor de los pecados.

El autor no deja pasar la oportunidad para recordar que el agua que separa Europa de África está plagada de sueños interrumpidos. Así muestra el lado más humano de los que patrullan esas aguas, pero sin caer en la simpleza de pensar que todos están en el lado correcto de la ley. Tal vez ese sea el motivo que mueve a Bevilacqua a decirle lo siguiente a su hijo:

       —A que la gente se ha hecho a tomar lo que tiene a mano, y más si siente que no mira nadie y no siente el daño que pueda hacerle a otro. Pero la vida no es eso: la vida es encontrar un deber. Uno personal, que tú te creas y descubras por ti mismo, no el que otro quiera ponerte. Y a ese deber dárselo todo, pase lo que pase: te festejen o te maldigan, ganes o pierdas, cuando te recompense y cuando sea tu cruz.

       Mentiría si afirmara que no dudé, al decirle aquello, si mi hijo debía anotarlo y asumirlo o, como es saludable que los hijos hagan con lo que les dicen sus padres, ponerlo en cuarentena y al final ignorarlo y trazarse su propio itinerario para vivir. En su gesto creí percibir que le calaba y esperé que le sirviera, al menos, para no dar el mal paso que tantas veces había visto dar a otros. Para esquivar, en fin, el abismo que llama a quien no acierta a empeñar en nada el corazón.

Patrullera Guardia Civil Estrecho

Cuando el pasado vence al futuro

Como mencioné al comienzo de la reseña, veo mohíno a Bevilacqua; como si todo el pescado estuviese vendido. ¡Ojo!, algo queda. Pero son demasiados momentos de reflexión como para que la impresión sea otra. Aquí van algunos:

       …la enojosa circunstancia de que mis veinte años quedaban lejos —tanto que empezaban a no parecerme míos—

       —La especie humana ya ha durado demasiado y, sobre todo, ha proliferado demasiado. Es hora de que empiece a extinguirse.

       Aunque a partir de cierto momento la vida es esto, todo el rato: enfrentarte con versiones de ti mismo que nunca previste y que no sabes cómo coño explicarle al chaval que sigue ahí, escondido en alguna parte.

       Me alegré de ser consciente de dónde estaba mi sitio: como husmeador de maldades por cuenta del contribuyente y como subproducto del siglo anterior, sin otro horizonte que no resultar demasiado ridículo en este que cada vez me resultaba menos familiar e inteligible.

Bevilacqua se asemeja algo a Destrozares, el disco de Robe Iniesta, una mezcla de tristeza y esperanza. Al final de la novela, el guardia civil le pone una de sus canciones a Chamorro, Del tiempo perdido, un tema de amor que después de lo ocurrido en el puerto de Algeciras… Para acabar diciendo:

       —Cuando me muera, me da igual lo que hagan con mi cuerpo, y no espero que rece por mí sino quien quiera y sepa. Pero si estás en mi funeral, ocúpate de que pongan esta canción. Y si no, póntela tú.

No todo son penas

Como contrapunto a ese Bevilacqua mustio está el capitán Álamo. Viejo conocido de los años del plomo, cuando ambos estaban destinados en la comandancia de Guipúzcoa como guardias rasos. En los tiempos en que Bevilacqua era Gardel y Álamo el Moro. El capitán se encarga de aportar algo de alegría a la historia y a pesar de ello contribuye a la nostalgia propia de dos viejos caimanes:

       —Me ha gustado volver a verte, Gardelito. Los caimanes como tú y como yo somos cada vez más lo que fuimos y menos lo que seremos, así que estas cosas, qué coño, le reconfortan un huevo a uno.

Se acabó

Esta novela da lo que promete y esto hoy en día es algo de un valor inestimable. Aborda una temática tan actual que los viejos caimanes se sienten desplazados, pero como Bevilacqua dice, las motivaciones de estos nuevos criminales son las de siempre:

       Es una combinación antigua como el hombre: primero, la codicia, y a partir de cierto momento, el miedo. A lo hecho, a perder lo obtenido, a correr la suerte de los que ya cayeron. De eso se alimenta, una y otra vez, la indiferencia hacia el dolor de los otros que lleva a alguien a cometer o consentir que se cometa un crimen.

Por este motivo, los viejos roqueros nunca mueren, aunque sientan que su tiempo ha pasado y que lo que queda por venir, al menos en el plano laboral, los hará mirar por el retrovisor.

He disfrutado de su lectura sencilla y amena, de una trama sin recovecos, de un Bevilacqua con el que me identifico, será por la edad. Como dije al principio, no he leído muchos de los libros de esta serie, lo que es una desventaja a la hora de analizar la evolución de los personajes, pero en realidad es una ventaja: me quedan ocho novelas de las que disfrutar.

Apúntate a mi newsletter

Recíbe un adelanto de las novedades del blog.

Fuentes de imágenes

Fotografía de cabecera:
Autor: eliahh
Título: Atardecer en la Línea de la Concepción 03.01.2012
Licencia: by-nc-nd 2.0

Ilustración de cubierta:
Autor: Ángel Mateo Charris

Fotografía barcos:
Autor: Tony Evans
Título: COUGAR 13 – Gibraltar – Incursion
Licencia: by-nc-nd 2.0

También te puede interesar

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre Protección de Datos

Responsable: José Javier Navarrete Marín
Finalidad: Gestión de los comentarios.
Legitimación: Consentimiento del interesado.
Destinatarios: Hosting: SiteGround Spain S.L.
Derechos: A acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos detallados en la información adicional.
Información adicional: Política de Privacidad

 

Pin It on Pinterest

Share This