Reseña de El halcón maltés

Dashiell Hammett

Siempre será Humphrey

03/08/2019
Cubierta novela El halcón maltés
FICHA TÉCNICA

Título: El halcón maltés

Título original: The Maltese falcon

Autor: Dashiell Hammett

Nº de páginas: 320

Editorial: Alianza Editorial

Fecha publicación: 2014

Traducción: Fernando Calleja

SINOPSIS

Nada es lo que parece, excepto los cadáveres. Todo está envuelto en una pátina de mentiras y en medio de ellas Sam Spade, un detective privado con un código ético muy particular. Brigid O’Shaughnessy, Joel Cairo y Casper Gutman forman un triángulo en cuyo centro está el halcón maltés. Los tres quieren contar con los servicios de Spade para conseguirlo y no dudan en utilizar al detective para sus propios fines. Pero nada es lo que parece y Sam Spade tampoco.

EL AUTOR

Samuel Dashiell Hammett nació el 27 de mayo de 1894 al sur del estado de Maryland. Antes de dedicarse a la escritura tuvo las más variopintas ocupaciones, entre ellas una en la Agencia Pinkerton. Se alistó en el ejército al final de la Primera Guerra Mundial y de su periplo por Europa volvió con mala salud.

Su carrera literaria comenzó en 1924 con algunas novelas cortas. En 1929 cuando publicó Cosecha roja, luego vendrían El halcón maltés y otras que le encumbrarían como uno de los más importantes miembros del recién creado club de la novela negra.

Participó en la Segunda Guerra Mundial, aunque no como le hubiese gustado debido a su mala salud. Fue miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos de América y por ello estuvo en la cárcel durante la caza de brujas del senador McCarthy.

Murió el 10 de enero de 1961 en Nueva York, víctima de un cáncer de pulmón.

José Javier Navarrete - blog de novela negra

JOSÉ JAVIER NAVARRETE

El halcón maltés fue publicada por primera vez con el título The maltese falcon en la revista pulp Black Mask. La primera entrega apareció en el número de septiembre de 1929.

Imaginario colectivo

Cuando decidí que en el blog haría reseñas literarias, tenía claro que la primera sería la de El halcón maltés de Dashiell Hammet, uno de los máximos exponentes de la novela negra. Elegí esta porque es la más popular, ya había leído del autor Cosecha roja, y como con esta última la he disfrutado mucho. Aunque me es difícil elegir entre ambas, me decanto por Cosecha roja. Bien es cierto que en esta decisión tiene gran peso el hecho de que haya visto la película de John Huston varias veces y que la trama al completo estuviera desde el principio en mi cabeza. Aunque prefiero leer primero el libro y ver después la película, aquí queda constancia de que no siempre lo consigo. De esta afición al cine procede el título de la entrada. En mi imaginario, James Cagney será siempre el gánster y Humphrey Bogart el detective. Esto me viene de lejos, de cuando el cineclub al que pertenecía con doce o trece años programó un ciclo de cine negro. Desde entonces no he podido deshacerme de estos clichés y a estas alturas de mi vida no creo que vaya a lograrlo.

Humphrey Bogart en El halcón maltés

El estilo

Aunque me decante por otra obra del autor, no quiero quitar ningún mérito a esta, así que me dejaré de elecciones y me dedicaré a lo que me ha traído aquí. El comienzo del primer capítulo deja patente parte importante de lo que será el estilo de la novela:

       Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente.  Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.

Esta será la primera descripción física de las muchas que podremos leer a lo largo del libro, de hecho, solo tendremos que sortear una línea de diálogo para enfrentarnos a una nueva, esta vez la de la secretaria de Spade, Effie Perine. Hammett no duda en ofrecer abundantes reiteraciones de algunos de los aspectos más característicos de los personajes, y, aunque puede resultar muy útil como referencia indirecta, no puedo negar que me produjo cierto hartazgo según avanzaba en la lectura.

Estos rasgos físicos y los diálogos, serán la única información con la que contemos de los personajes. La utilización de un narrador en tercera persona que actúa como una cámara cinematográfica, no permite conocer pensamientos ni intenciones. Este tipo de narrador deja del lado del lector la interpretación de lo que ocurre en una trama en la que casi todos parecen mentir u ocultar información y en la que la lealtad no es una prioridad. Este enfoque del narrador me parece un acierto. Hammett deja inerme al lector en un panorama en el que la mayoría de los personajes tienen un motivo para ser el autor de alguno de los crímenes.

La trama

La trama comienza cuando Miss Wonderly entra en el despacho de Sam Spade con el propósito de contratarlo para encontrar a su hermana. Dos asesinatos después y una acusación para Spade, Miss Wonderly le hace la siguiente confesión al detective, en apariencia afectada por el asesinato del socio de Spade, Miles Archer:

       —Mr. Spade, tengo que hacerle una confesión terrible, muy terrible.
Spade se sonrió cortésmente —lo que no pudo advertir ella, pues no levantó los ojos— y no dijo nada.
       — Todo ese cuento que le conté ayer no fue… no fue más —tartamudeó, y alzó los ojos para mirarle con ojos acongojados y llenos de miedo.
       —¡Ah, eso! —dijo Spade sin darle importancia—. La verdad es que creer, lo que se dice creer en su relato, bueno, no lo creímos.
       —¿Entonces…?
A la congoja y al temor vino a sumarse ahora en sus ojos la perplejidad.
       —Creímos en sus doscientos dólares.

Tras este acto de aparente sinceridad, Miss Wonderly le confesará que su verdadero nombre es Brigid O’Shaughnessy, pero poco más le dará al detective, excepto motivos para desconfiar de ella y la seguridad de que para seguir en el caso la dama debe pagar mucho más. Pero para saber que es lo que hay detrás de lo ocurrido habrá que esperar a la aparición de Joel Cairo y algo más a que surja el gordo de Casper Gutman para comprender que todo ha sido causado por una estatuilla de un halcón, tesoro de gran valor que fue un regalo de los caballeros de la Orden de Malta al emperador español Carlos I.

El que se desvele por fin el objeto de los deseos de este conjunto de delincuentes no quiere decir que mejoren las perspectivas del lector de saber lo que ha ocurrido. Ninguno de los contendientes a la consecución del trofeo se libra de poder ser acusado y aunque Wilmer, un joven pistolero a sueldo con tantas armas como falta de escrúpulos, es el favorito a encabezar el ranking de sospechoso, ni siquiera Spade se libra de ser acusado por la policía en más de un crimen.

Así se llega hasta un final de la novela en la que no solo se desentraña quien es quien, sino que también tendremos un criterio más definido para saber si Spade es el Satanás rubio del párrafo inicial.

Foto exposición del halcón maltés

Los personajes

Sam Spade

Mujeriego, fumador y bebedor empedernido, son algunos de los calificativos aplicables a Sam Spade. Pero quedarse en ellos sería demasiado superficial. Se muestra imperturbable, impasible, despreocupado e inescrutable, pero sobre todo es un cínico prepotente con un fuerte tufo machista. Hace tiempo que dejó de creer en la bondad de la humanidad y lo deja patente en casi todas sus acciones. Se mueve como pez en el agua en el mundo corrupto que lo rodea, lo que ha contribuido a convertirlo en un maestro de la improvisación. No hay situación desfavorable a la que no sea capaz de darla la vuelta. Para ello no repara en quien saldrá malparado, aunque dado el tipo de persona con el que normalmente se las tiene que ver, deja poco margen al dilema moral. Esto lo convierte en una persona impredecible, lo que a veces produce admiración y muchas otras un terrible desasosiego. Parece que nada de lo que sucede o se dice le interesa, pero nada más lejos de la realidad, siempre está atento, incluso al más mínimo detalle:

       Le supuso alguna dificultad repetir los nombres de los autores y los títulos de las obras que Gutman había citado, pero se las arregló para dar una versión fonética de ellos bastante aceptable. En cuanto al resto de la historia, lo repitió con la fidelidad de un entrevistador experimentado.

Effie Perine

En el otro extremo de la escala de valores se encuentra su secretaria, Effie Perine. Inocente, crédula, ilusa hasta cierto punto, el único decente de los personajes desarrollados. En cuestión de mujeres previene y aconseja a Spade:

       —Ahí fuera hay una chica que te quiere ver. Se llama Wonderly.
       —¿Cliente?
       —Supongo. En cualquier caso, querrás verla. Es un bombón.
       —Adentro con ella, amor mío —dijo Spade—, ¡adentro!

Spade confía en ella sin resquicios y mantienen una relación muy cercana, no es extraño que la coja por la cintura o la acaricie una mejilla. Puede pasar de llamarla cariño a un ángel con cabeza de chorlito. Incluso para felicitarla no duda en decir:

       —¿Sabes lo que te digo, chica? ¡Que eres todo un hombre!

lo que en la cabeza de Spade debía ser un cumplido, y supongo que en la de la mayoría de los hombres de aquella época, época que algunos políticos actuales parecen añorar.

Spade se muestra zafio y temperamental con todo el mundo, Effie no es una excepción, pero a diferencia del resto, considera que ella merece una disculpa. Tal vez sean estos pequeños detalles los que hacen que Effie sea capaz de seguir a Spade hasta el mismo infierno, aunque no por ello deja de expresar lo que no le parece bien y así ocurre al final de la novela.

El trío antagonista

O lo que es lo mismo Brigid O’Shaughnessy, Joel Cairo y Casper Gutman. La primera es un buen ejemplo de femme fatale que despliega todas sus armas para tratar de manipular a Spade, lo que no resulta tan sencillo teniendo en cuenta que el detective está de vuelta de todo. El segundo es un hombre afeminado de origen levantino, pertinaz y físico débil para el mundo en el que se mueve. Entrará en pugna con la primera para ganarse el favor de Spade. El tercero, el hombre gordo, es el que tiene más posibilidades de ganar la lealtad de Spade, lo que quiere decir que es el que más dinero pone sobre la mesa.

La pareja de policías

Spade tiene un continuo enfrentamiento con el teniente Dundy. Los buenos modales no van con el detective y ni siquiera aparecen cuando se trata de la policía. El sargento Polhaus, conocido de Spade, tratará de rebajar la tensión entre ambos, pero no siempre lo consigue.

El escenario

La acción se desarrolla en la ciudad de San Francisco, aunque gran parte de las escenas tienen lugar en el despacho y en el apartamento de Spade. Por momentos me parecía estar asistiendo a una obra de teatro en la que apenas había que cambiar los decorados y en la que en ocasiones las entradas y salidas de personajes me hacían recordar el camarote de los hermanos Marx, sin llegar a tal aglomeración.

Conclusión

La novela me ha gustado en general, pero sobre todo el desarrollo del personaje de Spade, teniendo en cuenta que el autor prescinde de un narrador que pueda ayudar a ello. He disfrutado mucho del lenguaje utilizado por Hammett, tan lejos de los refinamientos de otros autores. Los diálogos son vivos e ingeniosos y marcan un ritmo del que la trama adolece. Otro punto a favor es que no hay el menor atisbo de intención moralizante, los personajes se presentan desde un punto de vista bastante aséptico, dejando para el lector los juicios de valor que crea oportunos.

Por su catalogación de novela negra, esperaba un mayor componente de crítica social o, al menos, encontrar un mayor reflejo de lo que acontecía en aquellos años de la Gran Depresión. No ha sido así y me ha provocado una pequeña decepción, aunque no por ello deja de ser una excelente novela. Me he tenido que conformar con algunas pinceladas sobre el machismo, algún guiño a la homofobia y superficiales alusiones a la corrupción. Este aspecto, junto con una traducción no demasiado a mi gusto (por momentos he echado mano de la novela en inglés), han sido los únicos puntos negativos de esta lectura.

Se trata de una novela totalmente recomendable y un buen punto de partida para aquellos que quieran introducirse en este género comenzando por los inicios.

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Fuentes de imágenes

Fotografía de cabecera:
Autor: Thomas Hawk
Título: Palace Hotel, Late Afternoon
Licencia: by-nc 2.0

Ilustración de cubierta:
Por cortesía de Manuel Estrada y Alianza Editorial, S.A.

Fotografía color del halcón maltés:
Autor: Landahlauts
Título: Humphrey Bogart – El Mito
Licencia: by-nc-sa 2.0

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