Reseña de Ciudad en llamas

Don Winslow

Una Iliada moderna

31/03/2022
Reseña de Ciudad en llamas - portada
FICHA TÉCNICA

 

Título: Ciudad en llamas

Autor: Don Winslow

Nº de páginas: 432

Editorial: HarperCollins Ibérica

Fecha publicación: 18 de abrilde 2022

Traducción: Victoria Horrillo Ledesma

SINOPSIS

En Providence, las facciones del crimen organizado irlandés e italiano viven en paz. La llegada de una Helena de Troya moderna provoca la chispa que sumerge a la ciudad en llamas.

EL AUTOR

Don Winslow es el aclamado autor de veintiuna novelas entre las que destacan El invierno de Frankie Machine, Salvajes, que fue llevada al cine por el tres veces ganador de un Oscar, Oliver Stone; El poder del perro, El cártel y La frontera, publicadas con gran éxito en todo el mundo, han sido adquiridas por FX en un acuerdo multimillonario para convertirlas en serie de televisión a partir de 2020.

Winslow vive entre California y Rhode Island, y ha ejercido como investigador, experto en lucha antiterrorista y consultor judicial.

José Javier Navarrete - blog de novela negra
JOSÉ JAVIER NAVARRETE

Embajador

El 4 de marzo recibí un mensaje por Twitter de HarperCollins Ibérica. En él me proponían ser uno de los embajadores en España de Don Winslow. Lo primero que pensé fue en qué consistiría eso de ser embajador. Tenía claro que de diplomacia nada. Menos mal, porque si no, lo teníamos crudo. Tranquilo, Javier, paciencia. Lo siguiente que aparecía en el mensaje: ¿En qué consiste ser embajador? Para qué me habría adelantado. Con lo que me cuesta pensar y malgasté parte de lo poco que me queda de ese crédito en algo innecesario. Tan solo pretendían enviarme un ejemplar de Ciudad en llamas para que pudiera compartir contigo mis impresiones, también con el autor. ¡Don, si estás leyendo esto, perdóname!

Si eso era lo que significaba ser embajador no tenía por qué haber problemas. Me dije: eso mejor o peor sé hacerlo; es a lo que me dedico en este blog. Lo cierto es que no tengo muy claro si sé hacerlo. Si digo que lo sé es solo una impresión mía. Tengo tan pocos comentarios que no sé cuál es tu opinión al respecto. Por lo menos, nadie se ha quejado.

El paso siguiente era recabar alguna información sobre la novela. Lo primero que vi fue que no se publicaría en España hasta el próximo 18 de abril. Así que sería un privilegiado. Leí la sinopsis y algunos comentarios en inglés. Me apetecía embarcarme. Además, Don Winslow es un autor de cuyas obras he disfrutado. He leído El Poder del perro y El cártel; también Rotos. No he reseñado ninguna de estas obras. Pretendía hacerlo con la última; pero me pilló en una época en la que el blog me importaba más bien poco.

Todo parecía a favor para aceptar la propuesta. Pero había algo que me echaba para atrás. Me gusta pagar por lo que leo. Esto me da la independencia de reseñar lo que me apetece. No me gustan según qué compromisos. Desde que comencé con el blog, tan solo he reseñado aquellas obras que me han parecido dignas de hacerlo. Entre otras cosas, porque lo que no me gustan no suelo acabar de leerlas. Así que comprometerme a hacer una reseña antes de leer la obra es un riesgo que no estoy dispuesto a correr; al menos con autores de los que no tengo ninguna referencia propia. No era el caso de Don Winslow.

Esta es la segunda ocasión en la que reseño una novela que me ha enviado una editorial (en ambos casos HarperCollins Ibérica). En ningún caso existía el compromiso de reseñarlas. Si lo he hecho ha sido porque he considerado que las obras merecen la pena tanto como para dedicarle un tiempo que cada día valoro más. No son las únicas novelas que me han enviado las editoriales. Tampoco es que haya recibido muchas más, tan solo una. En esa ocasión no la reseñé porque no fui capaz de acabar de leerla. Desde el principio supe que no podría. Estaba escrita con un estilo que me resultaba insoportable.

No ha sido el caso de Ciudad en llamas, todo lo contrario. He disfrutado mucho de su lectura, incluso más que con las otras obras que he leído del autor. Su extensión se adapta mejor a mis gustos, la trama es adictiva y los personajes dejan huella.

La novela está dividida en tres partes. Las dos primeras comienzan con citas de la Iliada de Homero. La tercera con una de la Eneida de Virgilio. Hay en casos en los que no acabo de relacionar del todo la cita con la obra, no es el caso de Ciudad en llamas.

Una Iliada moderna

Leí la Iliada y la Odisea de Homero hace años. Fueron lecturas arduas. El estilo y el lenguaje me resultaban ajenos. Fue un esfuerzo que tan solo estoy dispuesto a hacer con los clásicos. La Eneida la tengo pendiente, pero no sé si encontraré el momento. El conocimiento derivado de la lectura de la Iliada y, también, de las adaptaciones cinematográficas que de ella existen, me ha hecho reparar en todas las semejanzas que la Ciudad en llamas tiene con la obra de Homero.

Hablo de una Iliada moderna, que no actual, porque la novela transcurre entre agosto de 1986 y marzo de 1987. Cambiamos Troya por Providence, capital de Rhode Island.

No tenemos troyanos y aqueos, sino irlandeses e italianos. Pero sí que tenemos al rey Príamo, a Héctor, a Paris, al rey Agamenón, al rey Menelao, a Aquiles, a Patroclo. Y qué sería de una Iliada sin su Helena:

      Danny Ryan ve salir a la mujer del agua como una visión surgida del mar de sus sueños.
      Salvo que es real y va a traer problemas.
      Las mujeres así de bellas suelen traerlos.
      Danny los sabe; lo que no sabe es hasta qué punto va a trastornarlo todo. Si lo supiera, si supiera lo que va a suceder, se metería en el agua y le hundiría la cabeza hasta que dejara de patalear.
      Pero no lo sabe.

La Helena de esta singular Iliada se llama Pam Davies y lo que acabas de leer es su presentación y la del protagonista, Danny Ryan. El fragmento anterior es el comienzo de la novela, toda una declaración de intenciones.

Supongo que, si tú también tienes conocimiento sobre la Iliada, ya te habrás hecho una idea sobre la trama de Ciudad en llamas; si no es así, no te preocupes

Cambiemos ejércitos por mafias

En esta novela la guerra no dura tanto como la troyana, tampoco son ejércitos los que se enfrentan, sino mafias. Por un lado, tenemos a la mafia irlandesa y, por el otro, a la italiana. Pero no siempre estuvieron enfrentadas.

El comienzo de la novela es tranquilo, tanto como el de unas vacaciones en la playa de Goshen Beach, cerca de Providence. Allí va a relajarse Danny con dos de sus amigos de toda la vida, Pat Murphy y Jimmy Mac, y sus respectivas parejas. También está Liam Murphy, el Paris de turno, con todo lo que implica ser dicho personaje. Estos mafiosos viven en Dogtown, el barrio irlandés de Providence. Pertenecen al clan Murphy, liderado por John Murphy, padre de Pat y Liam y suegro de Danny, casado con Terri Murphy.

Son unas vacaciones típicas, relajación, comida y sexo (de esto último no anda corta la novela). Aunque lo de vacaciones es relativo, la noche anterior a la «visión surgida del mar», los tres amigos dieron un palo a un camión cargado de trajes de Armani. Un soplo de Peter Moretti, un mafioso italiano. Esto da una idea de las buenas relaciones que han mantenido hasta ahora. Esta paz duradera la pactaron Pasco Ferri y Marty Ryan, padre de Danny. Hubo un tiempo en el que quien mandaba en Dogtown era Marty; pero eso fue cuando aún estaba bien, antes de que la bebida le arrebatase el trono.

Así Danny tuvo que dejar su título de príncipe a su mejor amigo Pat, pero no le importó:

Quiere a Pat y lo seguiría hasta el mismísimo infierno sin más armas que una pistola de agua para defenderse del fuego eterno.

Aunque siendo un miembro de la familia echa de menos que se le deje al margen de los asuntos de importancia.

La paz dura hasta que Pasco Ferri, el capo de capos, organiza una cena en la playa e invita a los irlandeses y a los italianos del clan de los Moretti: Peter y Paul Moretti, Sal Antonucci y Tony Romano, tan solo falta Chris Palumbo. Podría haber sido una cena más, como tantas otras, de no ser porque por la playa aparece «la diosa que salió del mar».

Resulta que la tal Pam es la chica de Paulie Moretti y también resulta que Liam es un hombre que piensa que puede hacer lo que le venga en gana. Lo que le viene en gana esa noche, después de emborracharse, es tocarle un pecho a Pam.

Liam ha provocado la chispa que prende fuego a la ciudad. A partir de este momento cada facción trata de tomarse la revancha por la afrenta recibida. Se origina una escalada de violencia de la que los medios de comunicación se hacen eco sin muchos escrúpulos. Las bajas en el conflicto afectan a ambas partes y Danny se ve obligado a adoptar un papel que nunca quiso.

Mi querido Danny Ryan

Traición, venganza, ambición, corrupción son algunos de los temas que aborda Ciudad en llamas, pero nada tienen que ver con Danny Ryan. Este irlandés de 29 años podría haber sido un simple personaje secundario, pero apoyándose en valores como la amistad, la lealtad, el amor o la familia lo vemos enfrentarse a las adversidades para crecer hasta convertirse en el protagonista absoluto.

Danny Ryan trabaja como estibador en el puerto controlado por los irlandeses. Es un delincuente de poca monta dentro del engranaje criminal del clan Murphy. Participa en algunos robos y reclama los pagos de los morosos con un empleo de la fuerza razonable. No ansía el poder, tan solo quiere aspirar a algo más, algo acorde con el respeto que merece por ser hijo de Marty Ryan y yerno de John Murphy. Así lo ve él, así se lo hacen ver algunos.

Está marcado por el abandono de la madre cuando era un bebé. Por un padre que nunca fue tal, un padre hundido en el alcohol. Por eso busca una familia en otra parte. Una familia que es otra familia, una familia que son sus amigos, la familia que forma con Terri. Quizá por ese abandono es tan leal a todos los que quiere. Detestaría convertirse en su madre.

¿Pero qué es lo que quiere Danny Ryan? Eso poco importa, en una novela llena de egos, Danny supedita sus deseos a sus principios. Luchará por los que quiere sin importarle el precio. Tendrá que sobreponerse a sus flaquezas, pero sobre todo a las pérdidas. La alargada sombra del abandono se oscurecerá aún más con las pérdidas que le irán golpeando según avanza la novela.

El juego Winslow-Homero

Supongo que no ha sido la intención de Don Winslow, pero el descubrimiento de las similitudes de Ciudad en llamas con la Iliada, me lo he tomado como un juego divertido. El juego de quién es quién, el de entrever qué situaciones se repiten.

Un aliciente más para avanzar por una novela tan interesante que no necesita del juego, pero que para mí ha sido un plus. Una vez descubierto el personaje, me preguntaba hasta qué punto se repetiría la historia. No te voy a desvelar nada al respecto, tan solo te diré que la relación entre los nuevos Aquiles y Patroclo no es tratada con la misma naturalidad que en la Iliada. Providence no es la Grecia clásica, ni los mafiosos italianos son griegos.

Si eres de los que careces de referencias sobre la trama de Homero, no disfrutarás de este juego, pero a cambio no estarán condicionadas tus suposiciones sobre el futuro de los personajes por lo narrado en la Iliada.

Las llamas se apagan

Cuando acabé de leer la novela me alegré mucho de haber aceptado la propuesta de HarpenCollins Ibérica, a los que quiero dar las gracias por su amable ofrecimiento. Me alegré porque he disfrutado mucho con la lectura. La trama me ha mantenido pegado a las páginas, pero sobre todo Danny. He gozado con alguna de sus aventuras, pero, sobre todo, he penado con sus tribulaciones.

Se dice que los personajes tienen parte de los autores. Don Winslow nació en Rhode Island y vive en California. Su padre fue marinero. Danny fue pescador de joven y, quizá, debería haberlo seguido siendo. Ha vivido siempre en Providence, pero su sueño es California. No sé si estos paralelismos son intencionados, pero me gusta pensar que sí.

Sea esto así o no, lo cierto es que Danny es un personaje con el que es fácil empatizar. A pesar de ser un delincuente, su halo de perdedor le da ese cariz especial que tienen los antihéroes. Es irlandés, pero no se siente como muchos de los que le rodean, muchos que son nacionalistas a ultranza, tanto que no tienen reparos en recurrir al IRA si las cosas se ponen feas. Irlandeses que piensan:

lo único que de verdad podría animar un bar irlandés sería que Inglaterra se hundiera en el mar.

Danny se toma su condición de irlandés de otra forma:

Si lloviera sopa, los irlandeses saldrían a la calle con tenedores.

Se habla de una trilogía, así que espero volver a encontrarme con Danny. Si he conseguido que apuntes en el calendario el próximo 18 de abril, tal vez HarperCollins decida mantenerme en mi recién estrenado cargo de embajador. Me gustaría creer que has disfrutado de la reseña. Tanto si es así, como si no, házmelo saber. Ya sabes, no te cortes y dispara.

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Fuentes de imágenes

Fotografía de cabecera:
Autor: Paul Sableman
Título: Providence, RI
Licencia: by 2.0

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