Reseña de Cuando gritan los muertos

Paco Gómez Escribano

El lumpen

09/01/2020
Cubierta reseña de cuando gritan los muertos
FICHA TÉCNICA

 

Título: Cuando gritan los muertos

Autor: Paco Gómez Escribano

Nº de páginas: 208

Editorial: Alrevés

Fecha publicación: febrero de 2018

SINOPSIS

Un atraco por encargo sale mal. Algunos atracadores mueren, otros salen malheridos y acaban en la cárcel. Cuando los supervivientes se vuelven a reunir deciden hacer justicia por lo que ocurrió y así acallar los gritos de los muertos.

EL AUTOR

Paco Gómez Escribano (Madrid, 1966), es Ingeniero técnico industrial de la rama Electrónica. Compagina sus clases de Formación Profesional en un instituto público de Madrid con la escritura y la música.

Sus poemas y relatos están publicados en diversas antologías, ya que ha sido finalista en distintos premios. Suele frecuentar y participar en los principales festivales de novela negra de la geografía española. Escribe en diversas publicaciones dedicadas al género negro, en sus blogs y en su página web.

Hasta ahora es autor de ocho novelas: El círculo alquímico (2011) y Al otro lado (2012), calificadas como thrillers esotéricos; entrando de lleno en el género negro ha publicado Yonqui (2014), Lumpen (2015) ―escrita a cuatro manos con el escritor Luis Gutiérrez Maluenda―, Manguis (2016), #MadridPrisión (2017), Cuando gritan los muertos (2018) y Prohibido fijar cárteles (2019).

Recientemente ha publicado Versografía maldita (2019), poemas y retazos de prosa que califican de artefacto con varias funcionalidades.

JOSÉ JAVIER NAVARRETE

Olores de juventud

Muchos lectores preferimos el libro en papel por su tacto y olor, al menos en mi caso. Pero el olor que de verdad importa es el de las palabras que habitan en sus páginas y Cuando gritan los muertos, de Paco Gómez Escribano, me huele a juventud y nostalgia. La nostalgia me viene porque la juventud de la que hablo es la mía, aquella que se desarrolló en un espacio-tiempo paralelo al de la novela.

Ignoro si aún siguen existiendo personas que sean un reflejo de los personajes de Paco Gómez Escribano, pero sí que sé que es un retrato muy fiel de la juventud que viví y de cómo éramos entonces. Hablo de los años ochenta, cuando la droga campaba a sus anchas en cada rincón de la calle y la delincuencia formaba parte de la vida como el Cola Cao de las mañanas. No sufrí ni la una ni la otra, pero sí que conocí a varios que eligieron estar del otro lado y acabaron gritando como los del título de la novela.

El lenguaje utilizado por los personajes me es tan familiar como algunas de las situaciones vividas por ellos, las menos truculentas, no te asustes. Me refiero a las litronas, los bancos, las puertas de los bares y bodegas, los futbolines… El Jurassic World de mis recuerdos. Si fuese posible vivir en un libro y me trasladase a la bodega del Litri, en la plaza de Gómez Cabezas (a qué me sonará este nombre), sería como montar en el DeLorean de Doc y retroceder treinta y tantos años.

Eso es lo mejor que tienen los libros, nos permiten viajar a otros lugares y tiempos por un precio razonable.

El origen

El pasado siempre vuelve; más si los fantasmas que lo habitan lo empujan hacia el presente. A veces ese pasado gripa el motor que hace que nuestro mundo se mueva y entonces es necesario repararlo para poder seguir avanzando.

Esto es lo que le ocurre al Tente, quien pagó con la amputación de una pierna y la cárcel un atraco por encargo que salió mal. Aquel palo lo dio con un grupo de amigos del que el único superviviente fue el Cuqui. Este último lo pagó con un disparo en la cabeza que lo sumió en un coma durante años. Despertó preso y amnésico, así que su pasado no lo mueven fantasmas, sino vacíos. El Tente se encarga de llenarle el correspondiente al atraco y avivar en su viejo amigo un fuego que a él lo consume. La única manera de extinguirlo es pagar con la misma moneda a aquellos que hicieron que el atraco se torciera.

Venganza, lealtad y compromiso

En su reseña de la novela Justo de Carlos Bassas del Rey, decía Alexis Ravelo:

Me gustan las historias de venganza en las que los malos se enfrentan a alguien que es peor que ellos.

Pues Cuando gritan los muertos es una de esas historias a las que se refiere Alexis Ravelo, una historia en la que la maldad es una cuestión de grado y perspectiva.

En nuestra época y civilización podríamos pensar que la venganza ya no tiene cabida, pero cuando son los muertos los que gritan clamándola es imposible no oírlos. Al menos esto es lo que piensa el Tente, el motor de esta historia en la que busca devolver el equilibrio a una balanza desatendida por la justicia, una justicia que a veces olvida que los delincuentes también pueden ser víctimas.

La venganza es un clásico que ha vertebrado muchas novelas negras y decir de ella que es un plato que se sirve frío también es otro clásico. Esta novela de Paco Gómez Escribano participa de ambos, pero lo que quizás no es tan clásico es el grupo justiciero que trata de tomarse la revancha.

Quedarse solo con la venganza sería injusto. Esta es también una historia de lealtad, a los vivos y a los muertos. Una lealtad que a veces parece imposible entre delincuentes, pero que en este caso los lleva a adquirir un compromiso con la misión que se han propuesto que podría conducirlos a la muerte.

El grupo justiciero

Este grupo peculiar, que podría haberse sacado de un tebeo, está formado por el Tente, el Cuqui, el Elena y el Mochuelo, con el apoyo inestimable de la Reme Schiffer. A los hombres los mueve la venganza, a la Reme la mueve el amor.

El Tente es el cerebro que hay detrás del plan. No podría ser de otra manera según las palabras del Mochuelo:

       El Tente es un quinqui, un mangui y un chorizo. También fue yonqui, es politoxicómano, como dicen los modernos, y seguramente alcohólico. Es también más cosas. Pero no es tonto. Seguramente, si le hicieran la prueba esa que hacen para saber su coeficiente intelectual, más de uno se llevaría una sorpresa. Es posible que, de haber nacido en otro barrio, en otro entorno…, quién sabe.

El Cuqui es la fuerza bruta, para cerebro ya tiene al Tente.

       Es difícil ser creyente cuando lees aquello de «… y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza…» y luego conoces al Cuqui, un psicópata amnésico, borracho, camorrista, politoxicómano, atracador y expresidiario; vamos, un hijo de la gran puta.

El Elena y el Mochuelo son amigos desde chinorris, como dirían ellos. Dos delincuentes de poca monta que trabajan para el Tente en un negocio que califican de telefarla. Son menores que los otros dos y mucho más inocentes, pero tienen sus motivos para formar parte del grupo justiciero.

La Reme Schiffer se enamoró del Cuqui siendo niña y ese amor aún perdura cuando el amnésico regresa al barrio. ¿Qué no harías por amor?

Intento imaginarme el cuadro que forman los cuatro hombres y en cualquiera de sus resultados me parto el pecho. Lo dicho, sacados de un tebeo. Y aun así, en alguno de los productos resultantes de mi imaginación me parece vislumbrar uno de aquellos grupos que en los clásicos del wéstern se formaban para poner en su sitio a algún malvado. Un grupo sobre el que planea la fatalidad, pero que a su vez dispone de la audacia y la determinación que caracterizaba a los héroes de aquellas películas que tanto me gustaban de niño, gusto que aún sigo conservando por muchas de ellas.

De aquellas películas conservo el grato recuerdo de los tiroteos en las calles de algún pueblo del salvaje oeste. Esta novela me ha regalado algún enfrentamiento directo entre los malos y los peores en el que el único parapeto entre las balas y sus destinatarios es el clima de Madrid —como habría dicho Raymond Chandler—.

Estos son mis motivos

Cuando gritan los muertos ha sido galardonada con varios premios, que el autor debe conocer mejor que yo, pero que al menos fueron el Premio Ciudad de Santa Cruz Noir 2019 y el I Premio Negra y Mortal 2019. De lo que si estoy seguro es del premio que recibí yo, y es que, como ya dije al comienzo de la reseña, Paco Gómez Escribano me ha regalado un viaje al pasado. Uno de los efectos transportadores es el lenguaje, ese que por vocabulario y entonación te delataba en cualquier lugar fuera de Madrid, aspectos que estaban tan arraigados que pretendíamos que fuesen inexistentes. Ese lenguaje que con tanta fidelidad está plasmado en las páginas de Cuando gritan los muertos y que me parece todo un acierto. Entiendo que otros lo consideren vulgar, incluso motivo de rechazo, pero no utilizarlo distorsionaría la imagen y le restaría autenticidad.

Otra pieza de esa máquina de teletransporte es la ambientación. Como localización ha utilizado Canillejas y alrededores, pero la atmósfera que se refleja en la novela podría ser la de muchos otros barrios y pueblos que se convirtieron en escenarios similares por los mismos o parecidos motivos.

¿Qué sería de un viaje al pasado sin la música? Tengo que agradecer al Litri, el dueño de la bodega que suele frecuentar el grupo justiciero, que en cuestión de música se haya quedado cogido en los ochenta, porque gran parte de la banda sonora de la novela es la de mi juventud.

Por lo que vengo contando hasta ahora podría pensarse que esta es una novela solo apta para nostálgicos trasnochados residentes en Madrid. Aunque así fuese, a los que no cumplís con la premisa os ofrece otro viaje, no al pasado, sino a un nuevo mundo divertido de descubrir. Porque otro de los regalos —mira que estoy pesado con los regalos, pero es que son los únicos que me han dejado los Reyes Magos— es el humor. Me he pasado gran parte del tiempo de lectura con una sonrisa y no han sido pocas las carcajadas que me ha arrancado, esto a pesar de que la novela tiene una fuerte carga dramática.

Esta es una novela escrita con un estilo incisivo y directo en la que los personajes están bien desarrollados, en especial el del Cuqui, y en el que la trama es un medio más que un fin. Una muy buena novela negra de un autor, Paco Gómez Escribano, que sin duda volverá a las páginas de este blog.

Estos han sido mis motivos para recomendarte su lectura, si tú tienes otros no te olvides de dejármelos en los comentarios. No te cortes y dispara.

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Fuentes de imágenes

Fotografía de cabecera:
Autor: Isaac D
Original: https://www.flickr.com/photos/isaacd/2474733391/
Licencia: by 2.0

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