Reseña de 1793

Niklas Natt och Dag

Algo huele a podrido en Estocolmo

28/05/2020
portada reseña de 1793
FICHA TÉCNICA

 

Título: 1793

Título original: 1793

Autor: Niklas Natt och Dag

Nº de páginas: 432

Editorial: Salamandra

Fecha publicación: enero de 2020

SINOPSIS

Un cuerpo sin identificar al que le faltan las cuatro extremidades, los ojos, los dientes y la lengua aparece durante el otoño de 1793 en un lago de Estocolmo. Un abogado, Cecil Winge, y un guardia, Mickel Cardell, se encargarán de averiguar las identidades de la víctima y del asesino.

EL AUTOR

Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979) es un escritor perteneciente a una familia noble de las más antiguas de Suecia. Trabajó como editor en la revista Slitz. En 2017 publicó en su país natal 1793, primera entrega de una trilogía, novela que fue nombrada Mejor Debut de 2017 por la Academia Sueca de Escritores de Crimen. En Suecia ya se ha publicado la segunda entrega de la trilogía y el escritor está inmerso en la escritura de la tercera.

José Javier Navarrete - blog de novela negra
JOSÉ JAVIER NAVARRETE

Novela histórica – novela policíaca, ¿se puede pedir más?

Hace unos años, no recuerdo cuántos, aunque los suficientes para no recordarlos, fui un gran aficionado a la novela histórica. De siempre me ha gustado la historia, así que mi paso por este género estaba más que cantado. Fue una época en la que mi consagración lectora a este tipo de novelas fue absoluta. Esa fiebre se fue como vino, como recuerdo me quedan los libros en los estantes y sensaciones agradables de cuando me sumergía de mano de la ficción en los espacios en blanco de la historia.

De hecho, mi primer intento de escribir una novela fue por estos derroteros, tratando de llenar un hueco de la historia con la imaginación. Al final se quedó en eso, en intento, pero, aunque ahora reposa en el cajón del abandono, es posible que en algún momento huya de él y vuelva a ser el centro de mis esfuerzos.

Mi vida es cíclica, llena de abandonos y reanudaciones, saltando de una ola a otra con el convencimiento de que volveré a surfear sobre una vieja conocida. Así es como me sentí al caer en mis manos 1793, tal vez por eso la he disfrutado tanto, por eso y porque la trama es policíaca. ¿Se puede pedir más? La verdad es que sí, y por fortuna Niklas Natt och Dag ha tenido a bien concederlo: estamos ante la primera entrega de lo que será una trilogía. Los suecos ya pueden disfrutar de la segunda novela, esperemos que nosotros no tardemos demasiado, y el autor está inmerso en la escritura de la que será la última entrega.

Dice el autor que cuando leyó El nombre de la rosa de Umberto Eco se dijo que algún día escribiría una novela parecida a esa y el resultado será esta trilogía. En mi opinión no ha alcanzado el nivel del italiano, al menos con 1793, pero desde luego estamos ante un magnífico intento.

¡Una de historia! ¡Oído cocina!

Ya te he dicho que me gusta la historia, así que no te queda otra que tragar. Aunque en realidad no viene mal saber algo del contexto histórico en el que se mueven los personajes de la novela.

Aunque en el año 1793 el rey era Gustavo IV, es necesario remontarse a los años de su padre, Gustavo III, para tener una visión más certera de lo que se cocía en el Estocolmo en el que trascurre la novela. No te preocupes que no te voy a martirizar con una clase de historia, no al menos con una de aquellas que recibía yo. Como fui estudiante de ciencias, mi última clase fue por 1981, lo recuerdo porque en el momento que me enteré del golpe de estado del 23-F estaba precisamente en una clase de historia. Y hablando de golpes de estado, en 1772, el no muy querido rey de la novela, Gustavo III, dio un golpe de estado que devolvió a Suecia al absolutismo, tras años de debilidad monárquica y de hegemonía de los partidos políticos.

Otro de los acontecimientos que tiene mucho peso en la novela es la guerra contra Rusia. Fue declarada en 1788 y terminó en 1790. De las batallas navales, con victorias y derrotas, tendremos referencias durante la novela, sobre todo en boca de uno de sus protagonistas, Mickel Cardell. Gran parte de la situación socioeconómica en la que se encuentra el Estocolmo de 1793 es una consecuencia del deterioro financiero sufrido durante los años de guerra.

Pero se ve que el rey no tuvo bastante y su belicosidad no desapareció una vez terminada la guerra librada contra los rusos. Eran los tiempos de la Revolución francesa y, como aliado de la familia real de ese país, Gustavo III intentó organizar una coalición de monarquías europeas para combatir a los jacobinos. Las negociaciones no llegaron a buen puerto, pero los aires de la revolución sí que llegaron hasta Suecia y en la novela, muchos de estos valores, se ven encarnados en otro de sus protagonistas, Cecil Winge.

En 1792, Gustavo III muere víctima de una conspiración y le sucede su hijo Gustavo IV, quien por entonces tenía trece años. Dada la temprana edad con la que es coronado rey, se abre un periodo de regencia (la trilogía trascurrirá durante esta etapa) que quedó en manos de su tío el duque Carlos, un títere manejado por el barón Gustav Adolph Reuterholm. Estos tiempos, desoladores y violentos, son los que les tocan vivir a los personajes de la novela.

No me gustaría abandonar este apartado sin antes darte a conocer algunos de los motivos que hicieron que Niklas Natt och Dag tomara como punto de partida el año que da título a la novela que hoy reseño. Por un lado, en esa época se produce en Suecia el encuentro entre una sociedad feudal regida por un rey y aquella que propugnan las ideas de la Ilustración francesa. Este choque tiene como consecuencia el miedo a que la Revolución francesa contagie a un pueblo sueco cada vez más descontento con la situación en la que se encuentra. Por otro lado, a principios de 1793 fue elegido un nuevo jefe de la policía de Estocolmo. Era un hombre honesto y ese fue el motivo de que fuese destituido y mandado al exilio a finales del mismo año de su nombramiento. A quién se le ocurre querer resolver crímenes y mejorar la vida de los ciudadanos en lugar de acatar las órdenes de sus superiores. En el contexto de un jefe de policía así es posible la existencia de un asesor tal como lo es Winge.

¡Déjate de historia y dime de que va!

Si no fuese tan rácano con la sinopsis me podría ahorrar este apartado, como no es así, allá vamos.

La novela se divide en cuatro partes en cronología inversa para avanzar de nuevo en la última parte:

  • El Fantasma de la Casa Indebetouska – Otoño de 1793
  • La sangre y el vino – Verano de 1793
  • La palomilla y la llama – Primavera de 1793
  • El mejor de los lobos – Invierno de 1793

Dice el autor que hoy en día estamos acostumbrados a este tipo de estructuras gracias a directores como Quentin Tarantino, pero en la decisión de la estructura elegida tuvo mucho que ver la influencia de El atlas de las nubes de David Mitchell, el cual está dividido en seis historias con estructura de palíndromo.

En la primera parte de 1793 se narra la investigación que Winge y Cardell realizan cuando aparece en el lago Fatburen un cuerpo sin identificar al que le faltan las cuatro extremidades, los ojos, los dientes y la lengua. En la segunda parte, utilizando un estilo epistolar, se narra la historia de un joven, Kristofer Blix, que quiere convertirse en cirujano. En la tercera parte nos encontramos con Anna Stina, una joven vendedora callejera que es acusada falsamente de ejercer la prostitución y es encarcelada. En la cuarta parte se mezclan las tramas de las tres anteriores, aunque alguna de ellas se han entrelazado con anterioridad.

¿Otra pareja?

Son muchas las parejas de detectives que han existido en la literatura, sin ir más lejos Guillermo de Baskerville y Adso de Melk en El nombre de la rosa, por poner el ejemplo que inspiró a Niklas Natt och Dag. Pero la pareja que seguro te viene a la cabeza, o tal vez no, es la formada por Sherlock Holmes y el doctor Watson, los personajes más famosos de Arthur Conan Doyle. Aunque cuando en Página Dos entrevistaron al autor dijo que también podrían ser Tintín y el capitán Haddock, los personajes de Hergé.

Tal vez Winge pueda compararse con algunos de miembros de estas ilustres parejas, pero no tanto Cardell. Este último es un veterano de la guerra rusa en la que perdió el brazo izquierdo. Trabaja como guardia y complementa el mísero salario ejerciendo de vigilante de tabernas, establecimientos en los que pasa gran parte de su tiempo, en la mayoría de los casos como cliente. Aunque en apariencia es un patán fortachón, demostrará tener más inteligencia y corazón de lo que se le supone.

En el otro extremo tenemos a Cecil Winge, un abogado idealista que se encuentra en el último estadio de la tuberculosis, por eso le conocen como el Fantasma de la Casa Indebetouska (la sede de la policía):

Winge se dirige hacia la muerte con la misma brújula que le ha mostrado el camino a lo largo de toda su vida: la lógica.

Se trata de un individuo meticuloso, con reputación de hombre recto, de fuertes convicciones, amante de las teorías de Rousseau y racionalista:

En cuanto la suelta, oye el familiar tictac y, por enésima vez desde que acabó el verano, abriga el mismo pensamiento: así debería funcionar el mundo, de forma racional y comprensible, con cada pieza en su sitio y produciendo, en su rotación, un efecto del todo previsible.

No tiene una relación formal con la policía, pero como sus aptitudes son ideales para el trabajo de investigación ha llegado a un acuerdo con el jefe del cuerpo por el que tiene carta blanca para hacer lo que quiera, aunque siempre dentro de los límites de lo razonable.

Juntos son la pareja ideal, uno está dotado para la acción (que se lo pregunten a su prótesis de madera) y el otro para la reflexión.

Estocolmo es un asco

La atmósfera de la novela refleja el estado en el que ha quedado Estocolmo después de la guerra con Rusia. Todo parece inundado por un mar de podredumbre física y moral. La física se palpa con todos los sentidos, aun cuando no se hagan uso de algunos de ellos. La catadura moral de muchos personajes nos habla de lo otro. No me refiero a los personajes que por necesidad hacen lo necesario para sobrevivir, hablo de aquellos que su posición social les permite jugar con la vida de los demás, incluso por divertimento.

En ese Estocolmo la pobreza y la enfermedad castigan a los desfavorecidos. Es una sociedad embrutecida en la que casi todos están dispuestos a hacer de todo. La violencia se despliega en múltiples formas, el crimen se esconde en cualquier esquina y la vida no vale más que un mendrugo de pan. En invierno, cuando la tierra está demasiado dura para cavar, los cadáveres congelados se apilan. Los condenados a muerte pasean hasta el cadalso con una parada en la taberna Hamburg, donde tomarán el último trago en un vaso en el que se grabará nombre y fecha de tan infausto acontecimiento para que luego alguien esté dispuesto a pagar más por su uso.

Es un Estocolmo en el que los nobles están arriba, en la pirámide y en el piso desde que vierten las bebidas para que otros más desdichados compitan por saborearlas en la planta de abajo. Allí se encuentra Kristofer Blix, un joven buscón dispuesto a cualquier tropelía con tal de pasar al piso superior. Un Estocolmo en el que la justicia es arbitraria y así lo comprueba Anna Stina, donde su tiempo en prisión se mide en carretes de hilo devanado.

¿Lo aguantará tu estómago?

El mismo autor ha reconocido que hay lectores que opinan que la novela es desagradable, con una violencia extrema, a veces gratuita.

El reo no tarda en perecer aplastado. Su pecho cruje, el cráneo se parte, los globos oculares salen disparados por los adoquines. Bajo la muchedumbre hay una masa sanguinolenta en la que es imposible distinguir qué pertenece a cada cuerpo.

En su defensa alega que ha sido fiel a las crónicas de la época y a su manera de contar las cosas en función de cómo se enfrentó al miedo cuando era niño. Uno de los cronistas en los que Niklas Natt och Dag se ha basado es Carl Michael Bellman, un poeta, cantautor y bardo, cuyas canciones tuvieron una gran influencia en el autor y en las que se refleja ese paisaje que tan bien está plasmado en 1793. Otra razón para que muestre un cuadro tan descarnado y realista es la gran influencia ejercida por Los desastres de la guerra de Francisco de Goya.

Es cierto que a lo largo de la novela hay momentos duros, tal vez demasiado explícitos, aunque el autor explica que se autocensuró para evitar episodios aún peores. ¿Lo aguantará tu estómago? El mío lo ha hecho sin problemas porque coincido en muchas de las opiniones que Niklas Natt och Dag tiene sobre la humanidad y en su perspectiva de como contar las miserias del hombre que es un lobo para el hombre.

No todo es un asco

En medio de esa inmundicia tenemos a Winge. Su meta es averiguar quiénes son la víctima y el asesino, tal vez un último caso, una última oportunidad para demostrar que no todo el sistema huele a podrido. Para luchar contra el caos que impera en la sociedad sueca de aquella época contará con la lógica y la razón, pero también con Cardell y su prótesis de madera, la mejor arma física con la que contarán a lo largo de la novela. El guardia, a pesar de ser un patán borracho, mostrará un encomiable compromiso tanto con la resolución del caso como con la persona de Winge.

Del abogado dicen que es alguien que cree en la justicia y con la mala costumbre de interrogar al reo cuando todos tratan de evitarlo:

La mayoría de quienes trabajan en el sistema judicial sólo quieren que la justicia se imparta lo más deprisa posible

El hábito de interrogar a los acusados y de permitirles hablar delante del tribunal para que sean escuchados tendrá más trascendencia de lo que pueda parecer a priori. De hecho, le llevará a un dilema moral al final de la novela.

Nos vemos en 1794

No me cabe duda de que leeré las próximas entregas de esta trilogía de Niklas Natt och Dag. Si mantienen el nivel de esta primera, o mejor aún, lo superan, estoy seguro de que disfrutaré muchísimo con su lectura.

Tengo que decir que la estructura de la novela me pareció arriesgada. Que las dos partes centrales se alejen de la investigación me produjo cierto desasosiego. En la segunda parte, la protagonizada por Kristofer Blix, me gustó el formato epistolar y pronto descubrí como la trama se entrelazaba con lo que había leído hasta entonces. La tercera parte, en la que Anna Stina padece las consecuencias de su encierro en la cárcel de mujeres de Långholmen, naufraga en mi opinión, tan solo una reducida parte de lo que se cuenta tiene que ver con la trama principal. Por fortuna la cuarta parte vuelve al rescate con un buen final.

Se trata de una buena novela, muy recomendable, tanto si te gusta la histórica como la policíaca, no te cuento si te gustan ambos géneros como me ocurre a mí. Ahora el balón queda en tu tejado, no te cortes y dispara.

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Fuentes de imágenes

Cubierta:
Diseño: Ervin Serrano
Imágenes: Niklas Storm / EyeEm / Getty Images y Roy Bishop / Arcángel Imágenes

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